En Estados Unidos, a diferencia de en España, la gente cuando va al cine dice que va al 'theatre' a ver una 'movie' (película) o un 'film' (filme), pero también pueden ir al 'theatre' a ver un 'play' (obra de teatro). Los españoles no nos complicamos tanto y al cine vamos a ver cine, ya sea una película o un filme, y al teatro, una obra de teatro. Y listo. Sea como sea, ya sea ir al cine o al 'theatre', especialmente en los tiempos tan difíciles que corren actualmente para este sector debido a las descargas ilegales en Internet, es un placer, ya sea en España, Estados Unidos o Camboya.
Una curiosa costumbre que tiene un servidor, cinéfilo empedernido, cada vez que visita una nueva ciudad es ir a su cine o a uno de sus cines, dependiendo del tamaño de la ciudad, y ver una película de estreno rodeado de la gente local para vivir ese acto social en la sociedad que le rodea.
En el caso de Estados Unidos ese tradición o costumbre personal tiene un valor añadido y es el hecho de poder ver películas que en España todavía no se han estrenado.
No es el caso del filme escogido para la ocasión, ya que se estrenó simultáneamente en España y Estados Unidos. Estoy hablando de 'X-Men: First Class'.
Como alguno de vosotros sabréis, a parte de este blog, creado expresamente para mi viaje a Nebraska, también tengo otro dedicado a la crítica cinematográfica: Cinefagia_Cómete el Cine, que por motivos 'viajeros' lo tengo abandonado desde hace semanas.
Por eso, y aprovechando la oportunidad que me ofrece este blog y el tema del cine, os emplazo a que os trasladéis ahí y leáis mi crítica de 'X-Men: First Class'...
Nos 'leemos' ahí...
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