Si por algo se caracteriza el clima en Nebraska es por su variabilidad, pudiendo pasar de los -30 ºC en invierno a los 40 ºC en verano. Este climatología tan extrema es debida, en gran medida, a los vientos cálidos provenientes del oeste, concretamente de la zona de las Montañas Rocosas, que chocan con los fríos vientos del este, importados directamente desde el océano Atlántico.
Se puede decir pues que en Nebraska hay dos climas muy diferentes, uno en invierno y otro en verano, que se aprecian especialmente en la zona llamada continental (este) y la semi-árida (oeste). El record de temperatura máxima del que se tiene constancia tuvo lugar en el mes de julio de 1936, cuando se alcanzaron los 48 ºC, y la mínima en 1899, -44 ºC.
Durante la primavera y el otoño, la diferencia de temperaturas no es tan acusada pero se experimentan muchas variaciones en cuanto a precipitaciones y nivel de humedad. Este hecho provoca que habitualmente se produzcan tormentas y, algún que otro, tornado.
Mi experiencia, hasta la fecha, como 'Hombre del Tiempo' amateur me ha llevado a la conclusión que en Nebraska el tiempo está loco, ya que es prácticamente imposible saber como se va a levantar el día y, menos aún, cómo va a acabar.
Un día cualquiera de primavera-verano en Nebraska, que es la época del año que he vivido en primera persona, puede empezar totalmente soleado, con unos 15-20 ºC de temperatura, y a medida que avanza el día, o bien subir hasta los 35-40 ºC, con un calor sofocante, o bien bajar hasta los 10-12 ºC, con tormenta de regalo.
O sea que para aquellos a los que les guste un clima plácido y tranquilo que no se vengan a Nebraska ya que el clima será de todo menos plácido y tranquilo.
Como curiosidad, uno de los trabajos mejor pagados aquí es el del 'Hombre del Tiempo' debido al gran nivel de estrés al que están sometidos por no poder hacer una previsión acertada.

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