miércoles, 1 de junio de 2011

Born to be wild...

Visitar un zoo, incluso el 'Omaha's Henry Doorly Zoo', considerado uno de los mejores zoo del mundo, te provoca un doble sentimiento: por un lado, alegría por poder pasar unas horas rodeado de todo tipo de animales, más allá de los 'racionales', y, por otro, tristeza por el hecho de verlos encerrados aunque sea en espacios grandes que imitan su hábitat natural.

El zoo de Omaha lleva el nombre de Henry Doorly, en memoria del director y editor del 'Omaha World-Herald', una figura muy influyente en la historia de la ciudad. Y, como no podía ser de otra manera, es uno de los mejores zoo del mundo.

Entrar en el 'Omaha's Henry Doorly Zoo' es adentrarse en un mundo habitado por todo tipo de animales y plantas que provocan en el visitante infinidad de estímulos de todo tipo, paseando por las diversas áreas temáticas que recorren los cinco continentes.

Los hábitats naturales construidos para albergar gran cantidad de especímenes de la flora y la fauna de todo el planeta están cuidados hasta el mínimo detalle, proporcionando a sus 'habitantes' la sensación de encontrarse en su 'hogar'.

No obstante, no hay que olvidar que un zoo es un zoo y, por muy cuidado que esté todo el entorno, nunca llegará a ser como la 'madre naturaleza'. 

Y en determinadas especies, sobre todo animales, ese sentimiento de añoranza por la falta de libertad se hace más patente, incluso si han nacido en cautividad. Es el caso de los primates, especialmente los gorilas y orangutanes, que cuentan con una gran área temática en el parque.
Acercarse al espacio, por no llamarle jaula -que es lo que realmente es-, de los grandes primates, te hace tener ese sentimiento de alegría-tristeza. Alegría por poder estar tan 'cerca' de esas criaturas tan magníficas y que tantas semejanzas tienen con nosotros los humanos, pero, por otro lado, tristeza por no poderlos ver en libertad. Y esa tristeza te la trasmiten sus ojos, unos ojos que con sólo mirarlos lo dicen todo. Incluso la pequeña gorila Hadari (en la foto), nacida en el zoo en 2009, cuando te mira lo que te dice es: "Sácame de aquí". 
Ojala los zoo no fueran necesarios para todas esas especies que están en peligro de extinción que, por desgracia, hoy en día, son la mayoría, y todos los animales pudieran vivir en libertad y los humanos poderlos ver y convivir con ellos en plena naturaleza y en total harmonía. Lástima que de ilusión también se vive...

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