Uno de los tópicos más extendidos cuando se habla de la cultura norteamericana es lo pésima que es la alimentación en este país. Tal vez este tópico sea un hecho, ya que la mayoría de americanos no se alimentan como debieran pero lo que no es cierto es que su cocina sea pobre y sus alimentos de mala calidad.
Cuando pisé los Estados Unidos por primera vez, Florida concretamente, hace ya unos cuantos años lo primero que pensé fue: "me voy a pasar todos los días que estaré aquí comiendo hamburguesas y pizza". Pero nada más lejos de la realidad.
Nadie pone en duda de que Norte América es el país de las hamburguesas, ya que, por alguna cosa, es aquí donde se inventaron (o no) pero doy fe de que no sólo de hamburguesas vive el norteamericano.
Como país de inmigrantes que es, la cocina americana es de las más ricas y completas del mundo ya que es toda una mezcolanza de sabores, olores y colores provinentes de todos los rincones del planeta convirtiendo el acto de comer en todo un placer.
En los EE.UU. puedes encontrar todo tipo de restaurantes de todas las cocinas habidos y por haber ya sean italianas, francesas, japonesas, mexicanas, incluso españolas y, como en todas partes, hay restaurantes buenos, malos, mejores y peores. La cuestión es saber donde ir y qué comer.
Y no por pagar más se come mejor. Uno se puede gastar menos de 10 dólares y degustar, por ejemplo, un exquisito plato de pasta italiana, un pescado al horno al más puro estilo de la 'cuisine franchaise' o un arroz tailandés con todos y cada uno de sus ingredientes.
Entonces a qué se debe ese tópico de que en los Estados Unidos todo es 'comida basura'? Tal vez es la falta de conocimiento de la realidad gastronómica y culinaria del país, mezclado con lo que los medios de comunicación, especialmente la televisión y el cine, nos han vendido a lo largo de los años, y el hecho de ser el país con una de las tasas de obesidad más elevadas del mundo.Pero, como en todas partes, sobre todo, este último factor se debe a una cuestión cultural basada en primar la cantidad sobra la calidad pero, en esta ocasión, el orden de los factores SÍ altera el producto, y si se prima la calidad sobre la cantidad obtenemos como resultado una dieta rica y equilibrada que ríete tu de la mediterránea.

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