martes, 31 de mayo de 2011

No somos nada...

Hoy ha sido un día de recogimiento y reflexión en Nebraska. Siguiendo la estela del 'Memorial Day' de ayer, he visitado un par de cementerio, uno en Fontanelle, antigua capital del estado, y otro en Arlington, pueblo natal de Roland.

Visitar un cementerio en Nebraska y, por extensión, en los Estados Unidos es una experiencia que, al contrario de lo que se pueda pensar, te llena de paz y tranquilidad. Los cementerios españoles por lo general son fríos y desagradables, a excepción de unos pocos, y cuando entras ya estás deseando salir, pero en el caso de los cementerios americanos es otra historia.

Como bien sabemos por las películas y series americanas, los difuntos en este país se entierran bajo tierra, no en nichos y uno encima de otro como en España, y las tumbas están coronadas por unas sencillas y pequeñas lápidas, todo ello rodeado por un verde césped y unos frondosos árboles que le dan el aspecto de un jardín o parque.

Pasear por un cementerio americano provoca un gran bienestar y uno se siente en contacto con los suyos y con la tierra que los ha visto nacer, crecer y morir.  'Dust to dust, ashes to ashes' (Polvo al polvo, cenizas a las cenizas), que dicen los americanos, y que sería la frase equivalente en español de 'polvo eres y en polvo te convertirás'.

Y esa famosa frase cobra todo su sentido en los cementerios americanos, ya que las personas, una vez fallecen, vuelven a su estado natural, vuelven a la tierra y se funden en ella, convirtiéndose en uno.

Padres, madres, hermanos, tíos, abuelos... Todos los miembros de una misma familia vuelven a estar juntos una vez han dejado de pisar la tierra y pasan a estar dentro de ella, en ella para siempre. 

El sol que ilumina las lápidas, los árboles que dan sombra a las tumbas, todo ello en un entorno que lejos de sentir miedo por la muerte te prepara para ella y te hace pensar que "los muertos aquí lo pasamos muy bien, entre flores de colores..." como decía el grup Mecano.

lunes, 30 de mayo de 2011

Memorial Day...

El 'Memorial Day' es uno de los días más importantes en Estados Unidos, después del 4 de Julio, ya que se homenajea a todos los militares fallecidos en combate y a los veteranos supervivientes de alguna de las contiendas bélicas en las que ha participado el país de las Barras y las Estrellas.

La Segunda Guerra Mundial, Corea, Vietnam, Irak, Afganistán... Son sólo algunas de las guerras en las que ha tomado partido Estados Unidos y en las que han muerto miles y miles de soldados americanos.

Cada 30 de mayo se celebra el 'Memorial Day' por todo el país y los familiares de los difuntos lo conmemoran llevando flores a los cementerios y rezando por ellos. 

Nebraska no es una excepción. Miles de jóvenes se embarcaron en conflictos bélicos de los que no volvieron y en un día como hoy sus familias los recuerdan. Roland ha perdido familiares en diferentes guerras y año tras año va al cementerio a rendirles un sentido homenaje.

En Omaha han instalado un monumento réplica del que se encuentra en Washington con todas las víctimas de la Guerra del Vietnam. Cientos de personas pasean entre los nombres buscando el de su familiar o amigo fallecido, mientras decenas de banderas americanas hondean al viento y el himno americano suena entre los árboles.

Dolor, sufrimiento, angustia... Son los sentimientos que se pueden palpar en el ambiente. Incluso los niños por un día dejan de sonreír porque saben del dolor de sus mayores.

Es la atrocidad de la guerra. Un mundo que ha vivido infinidad de guerras y que, por desgracia, las seguirá viviendo ya que los hombres han nacido para morir.

Freedom is not free...

Historia y tradiciones...

Después del subidón de ayer por la tarde-noche con el Barca y su cuarta Copa de Europa, toca poner los pies en el suelo y volver a Nebraska y a su realidad. Y qué mejor realidad que ver lo que hacen sus granjeros un día festivo.

Vivir en Nebraska significa cultivar la tierra y cuidar el ganado, o, lo que viene a ser lo mismo, ser granjero. La agricultura y la ganadería son las principales fuentes de ingresos de este estado del 'midwest' americano que, a pesar de la crisis que sufre el sector en el país, vive y sobrevive de lo que le da la tierra y los animales que la pisan.

La vida de un granjero en Nebraska, como en todas partes, es muy dura y no saben lo que es un día de fiesta, ya que estos días aprovechan para visitar los mercados repartidos por toda su geografía para vender su productos. 

Uno de los 'Farmers Markets', o mercados de granjeros, más famosos en Nebraska es el que se celebra cada domingo en Omaha, una de las ciudades más importantes del estado. Por tanto, es visita obligada para cualquier turista que se precie, como yo.

El mercado en cuestión, por muy contradictorio que parezca, está situado en una de las zonas más modernas de Omaha, al lado de un gran complejo comercial y residencial. De entrada la visión choca un poco pero a medida que te acercas al mercado y te paseas por sus paradas compruebas que está perfectamente integrado. 

En las diferentes paradas encuentras todo tipo de frutas y verduras, a cual más fresca, así como pasteles, galletas, mermeladas, pan... Todo casero y de primera calidad. Vaya que a uno le entra hambre sin tenerla...

Y para no hacer sufrir al estómago, después de haber visto todo lo visto, vamos al casco antiguo de Omaha, el llamado 'Old Market' (Mercado Viejo), donde se alzan las primeras edificaciones de piedra y ladrillo construidas por los inmigrantes europeos a finales del S.XIX. Preciosas...

Escogemos un restaurante estilo tex-mex (texano-mexicano) llamado 'Stoke's' donde un servidor para hacer honor a su cocina se zampa unos tacos de pollo con fríjoles y arroz. Delicioso...

Después de comer vamos a culturizarnos visitando una exposición sobre los premios Pulitzer de fotoperiodismo en el Durham Museum, el museo de historia de la ciudad que había sido la estación central de trenes dos siglos atrás. La muestra recorre cronológicamente desde 1942 todos los ganadores de este prestigioso premio fotográfico.

Las fotos son estremecedoras y las historias que las acompañan aún más. Es imposible mantenerse impasible delante de las instantáneas y evitar que caiga alguna que otra lágrima.
Salimos de la exposición conmocionados y para recuperarnos decidimos ir a tomar algo. Y qué mejor que un 'frapuccino', un capuchino helado, en un Starbucks de la ciudad. 

Enfrente de la cafetería, ésta sin librería, se encuentra un local llamado 'Jimmy John's', que hacen unos bocadillos sanísimos y buenísimos. Ya tenemos la cena para hoy... 

Un vaso de leche de vaca de Nebraska y a dormir. Hoy ha sido un día intenso...

Champions in USA...

Hoy es el gran día. El Barca disputa su cuarta Copa de Europa frente al Manchester en Wembley, el mítico estadio donde el equipo azulgrana ganó su primera Champions allá por el año olímpico de 1992. Verlo en Estados Unidos, concretamente en el Midwest americano, no será como verlo en Inglaterra y menos aún en Barcelona pero seguro que será diferente.

Me levanto a una hora razonable, teniendo en cuenta los horarios americanos, con el Barca y la final de la Champions en la cabeza. Por suerte tengo con quien compartirlo y ese no es otro que mi tío, otro culé acérrimo que sufre y disfruta como el primero con las derrotas y victorias de su equipo.

Roland no entiende de qué va la película, ya que a él no lo saques del Baseball y el Football, pero intenta empatizar como puede con nuestros nervios previos al partido. 

Como aquí el encuentro, con la diferencia horaria, se retransmitirá sobre las 14 h. optamos por hacer un 'brunch', 'breakfast' (desayuno) y 'lunch' (comida), o lo que viene a ser un desayuno fuerte y una comida suave, aunque el orden de los factores no altera el producto.

Vamos a Blair a 'desayunar-comer' a un lugar llamado Blair Maple (Arce de Blair) donde sirven los auténticos desayunos americanos, oseasé 'pancakes' (tortitas) con sirope de caramelo, huevos revueltos y hamburguesa de salsicha, acompañado de tostadas con mantequilla, café y zumo. Toma ya!

Tardamos más de una hora en comernos tan ingente cantidad de comida y una hora más en poder levantarnos de la mesa. Madre mía, ahora entiendo porque muchos americanos tienen sobrepeso! 
Para bajar el 'brunch' decidimos dar una vuelta por las calles de Blair pero como que el tiempo no acompaña demasiado ya que está empezando a soplar el viento y a llover. Parece que estemos más cerca del otoño que del verano. 

Vistas las inclemencias meteorológicas, damos la vuelta en coche, hasta el río Missouri que baja a lo ancho. Como el Francolí en Tarragona, vaya! 

La hora del gran evento deportivo se acerca y decidimos volver a casa para irnos preparando. Cervezas, patatas, cacahuetes... Como si no hubiéramos comido...

13.45 h. Empieza el 'match'. Durante casi toda la primera mitad del primer tiempo el Manchester domina con claridad hasta que llega el... Gol de Pedrito!

Por desgracia, al cabo de poco minutos marca el máximo goleador del Manchester, Rooney, y llegamos al descanso con empate a 1 y malsabor de boca.

Los nervios están a flor de piel. Por suerte, la segunda parte empieza mejor ya que el Barca domina totalmente y el segundo gol no tarda en llegar, en esta ocasión es Messi, como no podía ser otro, que ya nos hace soñar con la Copa. 

Para rematar y de paso romper su mala racha goleadora, Villa marca el tercero y sentencia la final. El FC Barcelona ya es Campeón de Europa! Y van 4!

Festival en Nebraska! Mi tío y yo abrimos una botella de vino, a falta de cava, americano, a falta de catalán, para celebrarlo. Y para hacer una celebración más propia del lugar donde estamos, echamos a la barbacoa unos buenos bistecs de ternera. A eso se le llama una celebración catalano-americana... Y Roland también participa! Ná má faltaría!

Y ya que no podemos ir a Canaletes nos conformamos con la fuente artificial que hay en el jardín de la casa. Olelé, olalá, ser del Barca es el millor que hi ha!

Per molts anys Pep! No deixis mai de fer-nos somiar!

Primer dia...

12 horas. Esas son las horas que duermo al llegar a Nebraska, después de un viaje realmente agotador, tanto a nivel físico como mental. Cuánto hacía que no dormía tantas horas? No lo recuerdo como tampoco recuerdo lo que significaba realmente la expresión 'un sueño reparador'. Ahora sí. 

Me levanto en mi nuevo hogar americano sobre las 13 h., sin casi darme cuenta. Sólo recuerdo haber abierto un ojo para mirar el despertador, ver que eran las 10 h. y pensar 'media hora más', que se convierte en tres horas más.

A pesar de haber dormido tantas horas, no me levanto descansado sino todo lo contrario, más cansado pero 'reparado', por lo menos a nivel mental, ya que tengo la sensación como si hubiera hecho un 'format all' con el ordenador. Ahora sé lo que sienten los llamados 'encefalogramas planos'...
Mi tío y Roland ya hace horas que se han levantado y me están esperando en la cocina para desayunar o más bien comer, viendo la hora que es. Decidimos ir a comer a un restaurante después de echarme una ducha y notar que la sangre vuelve a mi cabeza.

El lugar elegido es el 'Village Inn', un restaurante estilo posada americana que, según mi tío, sirven una ensaladas y unos bocadillos de 'rechupete'. Elijo una ensalada de pollo que, a parte de pollo, lleva de todo. Tanto que casi no me la puedo acabar si no llega a ser con un esfuerzo extra por mi parte. Roland y mi tío también optan por una ensalada y se portan como dos machotes comiéndosela entera sin esfuerzo extra por su parte.

Me levanto de la mesa sintiendo todo el peso de la ensalada en mi estómago y nos dirigimos al coche, 'pick-up truck, perdón, para ir a tomar un café al Starbucks, el sitio oficial donde tomar café en América a un precio más que 'razonable'.

Lo bueno del Starbucks donde vamos, a parte del café, es que está dentro de una gran librería, donde mientras tomas tu bebida caliente o fría puedes leer cualquier libro que se te antoje. A ver cuando importan esta idea a España. Y no me refiero a las supuestas cafeterías-librerías que tienen cuatro libros de quinta mano a los que les faltan la mitad de la páginas amontonados de cualquier manera en una estantería roñosa...

Una vez en la sentado en la mesa con el café entre las manos, me fijo que encima de la barra donde sirven las bebidas hay un enorme mural ilustrado con los escritores más celebres de la historia. Ni corto ni perezoso me levanto, cojo mi cámara y empiezo a fotografiarlo. No pasan más de 5 minutos y un empleado del local me dice muy 'cortesmente' que no está permitido hacer fotografías dentro del local. Por suerte, ya las he hecho y no me requisan la tarjeta. Si llega a ser así, la lío... "Ni que fuera una obra de arte el mural. Si es sólo una reproducción...". Ya tenía preparada toda la argumentación... 

Después de este pequeño incidente que incomoda más a mi tío y a Roland que a mi, salimos del local no sea que se repiensen lo de la tarjeta y nos dirigimos a un centro comercial cercano a hacer un par de recados. Ay, cómo echaba de menos estos 'Templos del Consumismo'. En España también los tenemos pero no son iguales. Es que incluso huelen diferente. Estos son originales y los de España son meras copias. Si es que ni copiar sabemos...

Damos una vuelta por la zona de la ropa y me embriago de marcas, tallas y colores varios. Y lo más sorprendente es que salgo sin comprar nada. Estoy hecho un campeón...

Antes de ir a casa vamos a una pequeña tienda en Blair llamada Super Food que como bien indica su nombre está dedicada a la alimentación. Ahí compramos algo de bebida y 'cap a casa falta gent', ya que los efectos del jetlag vuelven a hacer estragos en mi cuerpo.

Cenamos algo ligerito y antes de ir a la cama vemos la previa de la final de la Champions en Wembley entre el Barca y el Manchester en una cadena deportiva mexicana. Nunca había visto a Puyol subtitulado al inglés... o era al mexicano?
Mañana es el gran día...

domingo, 29 de mayo de 2011

Volare... (2a. Parte)

La primera parte del viaje, y la más dura y larga, ya estaba superada pero aún quedaban cinco horas para la conexión del vuelo entre Atlanta y Omaha (Nebraska), y, antes de eso, el temido control de inmigración, que pasaríamos juntos los dos tocayos, Jorge, mi compañero de viaje de Barcelona a la capital de Georgia, y yo, Jordi.

Para mi el  'Momento Inmigración' antes de entrar a los Estados Unidos siempre ha sido difícil, ya que, normalmente, a parte de tener la sensación que soy un judío a punto de ser deportado a un campo de concentración nazi, tengo la suerte de que me toque el agente de inmigración más antipático y altivo que uno se pueda echar a la cara, que te acribilla con una batería de preguntas imposibles de entender y más aun de responder.

Casualmente, mientras hacemos la cola de 'visitors' Jorge y yo, y nos vamos acercando al temido destino con el agente de inmigración, me doy cuenta de que uno de los agentes es el antipático y altivo que me 'atendió' hace un par de años. Se lo comento a mi compañero de forma anecdótica, mientras cruzo los dedos para que no sea él el que me toque.
Después de más de media hora de cola entre jamaicanos, mexicanos, coreanos y gente diversa de diversos países, no colocan como ganado frente al 'box' del agente que nos atenderá. Por suerte, no es mi 'querido' agente, sino el del al lado. Buf, por poco!
Jorge va antes que yo en la cola y como tiene prisa para pillar el vuelo de conexión a Chicago, nos despedimos no sin antes darle una de mis tarjetas de visita para lo que necesite. Jorge entra en el 'matadero' y en menos de cinco minutos, después del control de pasaporte, el control dactilar y facial, ya está fuera. Bueno, parece que el agente en cuestión no es un hueso duro de roer, incluso parece simpático.
Mi turno. Saludo al agente con mi mejor "hello" y le doy el pasaporte, junto con el formulario de inmigración que nos han hecho rellenar en el avión. Mientras coge la documentación me pregunta que a dónde voy. Le respondo que "a Nebraska a visitar a mi tío". Al ver mi pasaporte español, el agente, para mi asombro, cambia al idioma español y me pregunta que cuál es el motivo de la visita. Le respondo aliviado al poder hablar en mi idioma que "a pasar unos días de vacaciones". Sonríe y sigue comprobando la documentación. Mientras, aprovecho para mirar su placa y veo que se apellida Meléndez. Ahí está! El agente es hispano por eso su facilidad para cambiar de idioma. 

Ahora viene cuando me toman las huellas dactilares y una foto de mi careto para comprobar que el del pasaporte soy yo y no el Chacal disfrazado de inofensivo turista español. El agente sigue con su cuestionario, con preguntas del tipo "es la primera vez que visita los EEUU", "a qué se dedica", y otras por el estilo. 

Al terminar el reconocimiento dáctilo-facial me devuelve la documentación y me suelta efusivamente: "Bienvenido a los Estados Unidos de América, Sr. Sardiña!". Qué subidón!

Ahora sólo falta pasar el control de maletas y localizar la puerta desde donde sale mi vuelo dirección a Omaha y matar las cuatro horas que tengo, leyendo, escuchando música o durmiendo.

Paso el control de maletas sin problemas, ya que me atiende Papá Noel haciendo horas extras como agente de aduanas.

En cuanto a localizar la puerta de embarque, para variar, en las pantallas informativas no aparece mi vuelo ni la puerta y menos la hora de embarque. Es que...!

Busco un puesto de información y pregunto por mi vuelo. El tío que me atiende sin mirarme a la cara me apunta la puerta en la tarjeta de embarque por si no lo he entendido. Como soy 'guiri'...

Bien, puerta A27. Eso significa que tengo que ir hasta la terminal A y para ello tengo que coger un tren interno ya que el aeropuerto de Atlanta es enorme. 

Me planto en la terminal en menos que canta un gallo y me dirijo a la puerta en cuestión esquivando a multitud de pasajeros en tránsito. La sorpresa (desagradable) llega cuando llego, valga la redundancia, a la puerta de embarque, ya que el vuelo lleva un retraso de una hora. Ya estamos... 
Me pregunto el porqué y la respuesta me llega de inmediato al mirar por la ventana más próxima a la puerta: está cayendo la de atún! 

Eso si que es mala suerte. Y encima, tiene pinta de no parar en mucho rato. Ya me veo pasando la noche en el aeropuerto...

Mis temores se hacen realidad cuando por megafonía nos comunican que el vuelo dirección a Omaha no tiene hora de salida por culpa de la tormenta que nos afecta. Madre mía! 

Toca llamar a mi tío para avisarle, ya que a estas horas ya debe estar en el aeropuerto de Omaha esperándome. Como era de esperar, el móvil, a pesar de haber activado el servicio de llamadas internacionales, no responde. Ala pues, a buscar cambio y a la cabina. Suerte que soy un tío previsor y llevo dólares en el bolsillo para cambiar en monedas.

Hago un par de intentos y al final, después de meter un dólar y medio, consigo hablar con mi tío. Está al corriente de todo a través de Internet. Si yo soy previsor, él más. Se ha llevado el portátil con él para seguir online la evolución del vuelo. O sea que no hace falta que le diga más. Incluso antes de que nos comuniquen por megafonía que el vuelo saldrá con dos horas de retraso, él ya lo sabe. Paciencia, pues, por las dos partes...

Finalmente, embarcamos a las 22 h. y el avión despega a las 22.30 h. El pasajero de mi lado busca conversación a propósito del retraso pero yo no estoy para nada, ya que para mi son las 5 de la madrugada y con más de 10 horas de vuelo entre pecho y espalda. 

El vuelo se hace eterno, a pesar de dormir casi las dos horas que dura. No puedo más! 


Por fin llegamos, pero me cuesta salir del aparato media hora más. Por favor! 

Salgo disparado y nada más salir me encuentro a mi tío y a su buen amigo y compañero de piso Roland esperándome con las caras desencajadas por el cansancio. Quien espera, desespera!

Vamos al parking a buscar el coche, o 'pick-up truck' mejor dicho -vehículo 'oficial' en todo el 'midwest'- , mientras comentamos las incidencias del vuelo, y nos dirigimos a Blair, una pequeña localidad a unos 40 km. de Omaha, donde vive mi tío. 

Una vez en la 'home sweet home', mi tío me prepara un delicioso bocadillo de pavo y queso, ya que es casi hora de desayunar en España, mientras yo me acomodo en la habitación que me han preparado para pasar estos más de quince días en tierras americanas. 

Digo 'Good Night' y a dormir. Mañana u hoy o no sé, será otro día...

Continuará...

sábado, 28 de mayo de 2011

Volare... (1a. Parte)

Después de una noche de insomnio total en un hotel de Barcelona provocado por los nervios del viaje, me levanto antes de las 6 de la mañana para coger el primer tren al Aeroport del Prat. Perder ese tren es una premonición de lo que pasará a lo largo de todo el periplo hispano-americano.

Teniendo en cuenta que mi vuelo a Atlanta con la compañía Delta no sale hasta las 10 de la mañana, perder el primer tren al Prat tampoco supone un gran drama y menos teniendo en cuenta que el siguiente tren es 20 minutos más tarde. 

Por lo tanto, antes de las 8 h. ya estoy en la T1 del aeropuerto barcelonés, realizo el 'check in' sin problemas gracias a un chaval argentino de Delta que me atiende con suma simpatía y me consigue un asiento al lado de la ventana en la última fila del avión, evitando sentarme en el bloque central y con pasajeros a los dos lados. 

Paso el control de maletas y voy a desayunar, mientras compruebo toda la información referente al vuelo. Todo en orden. Sólo hay una cosa que no me cuadra y es que la zona donde se encuentra la puerta de embarque que indica la tarjeta, la 'A', no coincide con la que hay indicada en las pantallas informativas de la terminal, la E.  Típico...

Camino de Información vuelvo a mirar las pantallas y, efectivamente, no es la misma puerta. Me dirijo a la 'E', y mientras lo hago me acuerdo que tengo que llamar a mi compañía de telefonía móvil para indicarles que me bloqueen el servicio de Internet en mi teléfono para evitar disgustos innecesarios en la próxima factura.

Mientras realizo la operación, de repente me encuentro, sin darme cuenta, en la zona de recogida de maletas. Cómo demonios he llegado hasta ahí buscando la zona 'E' de la terminal? 

Dejo de lado el móvil y me dirijo a una chica de seguridad que por mi cara ve que me he perdido. Ella, muy amablemente, me indica cómo volver a la zona donde me encontraba antes de entrar en la recogida de maletas, pero me advierte que debo volver a pasar el control de maletas. Madre mía! Está visto que no se pueden hacer dos cosas a la vez y menos siendo hombre... 

Finalizo la llamada con éxito y vuelvo a hacer el recorrido que había hecho nada más llegar al aeropuerto. Sólo falta media hora para embarcar! Y eso que iba con tiempo...

Por suerte el recorrido es rápido y en menos de un cuarto de hora ya estoy enfrente la puerta de embarque y aún me tengo que esperar. Menos mal!

El embarque se realiza con media hora de retraso lo que me permite recuperarme de la maratón que acabo de hacer cargado con tres bolsas de mano, ya que no he querido facturar nada. 

Subo al avión sobre las 10 h., hora prevista para la salida, y me acomodo en mi nuevo asiento asignado, no sin antes tener los habituales problemas para colocar las maletas en los compartimentos al uso. Al final consigo meter sólo una de las tres bolsas, por suerte la más grande, dos compartimentos más allá de mi asiento y con el riesgo de matar a uno de los pasajeros con un 'djembé' de otro que le está a punto de caer en la cabeza al colocar mi bulto.

Finalmente, me siento, y compruebo que mi acompañante es un chico español equipado con una gorra Nike y abarcas (!) que ya vi antes de subir al avión con su pasaporte en mano de mi misma nacionalidad.

Pienso que también es casualidad que los dos únicos pasajeros españoles que viajan en el avión, el resto són americanos, se sienten juntos, y además que los dos nos llamemos Jordi. Bien, él Jorge ya que es medio mexicano-medio español, como sabré a largo del viaje.

El avión tarda más de una hora en despegar por culpa de un problema con unas maletas que no llegan, tiempo que aprovecho para leer la prensa del día, mientras mi compañero echa una cabezadita.

Despegamos a las 11 h. y al cabo de una hora ya nos están sirviendo un refresco y los clásicos 'cacahuetes de avión', fríos por fuera y por dentro. Jorge y yo aprovechamos el aperitivo para conocernos un poco mejor, ya que pasaremos más de diez horas compartiendo los mismos dos metros cuadrados. 
Jorge me cuenta que es mexicano pero que desde que tenía 10 años, ahora tiene 26, que se trasladó a vivir a España con toda su familia. O sea que se siente más español que mexicano. Todos estos años ha vivido en Barcelona y el último año en Chicago, realizando un máster en biotecnología, carrera que estudió en la UPC. 
Sus planes son encontrar trabajo en Chicago y después de casarse, lo hará pasado el verano con la novia española de toda la vida, trasladarse definitivamente a los Estados Unidos y formar una familia. A eso se le llama planificarse...

Al ver cómo se abre mi compañero Jorge, a mi también me da por hacerlo y le cuento mis últimos episodios vitales, sobre todo a nivel profesional. Tampoco es cuestión de entrar en temas muy personales. 

Antes de que nos traigan la comida, Jorge, que en el último año ha viajado como cuatro veces a los Estados Unidos, me enseña el funcionamiento del equipo personal de televisión que se encuentra en la parte de atrás del asiento del pasajero enfrente mío. 

En mi último viaje a América, ya había visto estas pantallitas pero no tenían tantas opciones como ahora. El nuevo modelo te permite escoger entre un sinfín de películas, series de televisión, canales de radio, juegos online... cuando y como quieras. Atrás quedan las cuatro pantallas colgadas 'estratégicamente' en la cabina de los pasajeros donde te tenías que tragar la peli que te ponían y, encima, no veías ni oías nada.

Comemos el típico menú de avión consistente en pollo o pasta (?) con ensalada, un bollo de pan, mantequilla, queso y galletitas dulces y saladas. Para cuándo un menú como Dios manda en las alturas?

Después de comer, toca peli, Jorge, 'Inside Job', y un servidor, 'Origen'; siesta de dos horas; y otra peli, Jorge, 'Sin compromiso', el menda, 'El cisne negro'. Portman triunfa... 

Por suerte, ya falta menos de dos horas para llegar a nuestro destino, ya que el cuerpo ya no da más de si en la posición de 'cuatro'.

Media hora antes de aterrizar nos da un 'cacho pizza' que nos comemos entre turbulencia y turbulencia, y nos sienta como una patada en el estómago pero hay hambre.

Aterrizamos a la hora prevista, 14 h., a pesar del retraso en la salida, y conseguimos salir del aparato media hora después que los de 'business', al encontrarnos en la última fila. 

Ya estamos en Atlanta. Ahora toca el 'Momento Inmigración'... Oh My God!

Continuará... 

Prólogo

Hace un par de años, un servidor tuvo la ocasión de viajar a Nebraska (Estados Unidos) para visitar a su tío y de paso, como buen periodista, o no, realizar un reportaje de investigación sobre los hábitos y costumbres de la gente del Midwest americano escrito a través de este blog. Ésta se podría considerar la continuación de ese blog y de ahí su nombre 'Periodista en Nebraska 2.0', como una clara referencia a Internet y su nuevo escenario en el entorno de las redes sociales, pero sin olvidar la esencia del blog que no es otra que dejar constancia de las experiencias vividas por un profesional de la comunicación en el tierras 'yankis'.  

La nueva aventura americana empieza el 26 de mayo de 2011, después de varios meses de 'discusiones' con mi tío sobre el hecho de ir o no y cuando. Las negociaciones empezaron a finales del año pasado en un momento de 'inpas' profesional en el que me planteaba irme de España para buscar fortuna en los Estados Unidos. 

No obstante, el destino tenía otros planes para mi y puso en mis manos un interesante proyecto profesional que hizo plantearme mi futuro a corto plazo. El proyecto se convirtió en realidad y, junto con un amigo y colega de profesion, decidimos emprender nuestar propia andadura empresarial, constituyendo una agencia de marketing y comuinicación.

Seis meses después, y cuando la empresa ya ha dado sus primeros pasos, lentos pero seguros, mi tío me plantea de nuevo la posibilidad de ir a visitarlo, antes de que él venga a España de vacaciones. En esta ocasión, tomar la decisión no me cuesta más allá de unas pocas semanas, tiempo suficiente para cerrar algunos temas pendientes de trabajo y preparar algunos nuevos a mi regreso.

Y ahí estoy, de nuevo embarcado en un avión dirección a Estados Unidos para saber de nuevo qué siente un Periodista en Nebraska, ahora 2.0.   

Continuará...