12 horas. Esas son las horas que duermo al llegar a Nebraska, después de un viaje realmente agotador, tanto a nivel físico como mental. Cuánto hacía que no dormía tantas horas? No lo recuerdo como tampoco recuerdo lo que significaba realmente la expresión 'un sueño reparador'. Ahora sí.
Me levanto en mi nuevo hogar americano sobre las 13 h., sin casi darme cuenta. Sólo recuerdo haber abierto un ojo para mirar el despertador, ver que eran las 10 h. y pensar 'media hora más', que se convierte en tres horas más.
A pesar de haber dormido tantas horas, no me levanto descansado sino todo lo contrario, más cansado pero 'reparado', por lo menos a nivel mental, ya que tengo la sensación como si hubiera hecho un 'format all' con el ordenador. Ahora sé lo que sienten los llamados 'encefalogramas planos'...
Mi tío y Roland ya hace horas que se han levantado y me están esperando en la cocina para desayunar o más bien comer, viendo la hora que es. Decidimos ir a comer a un restaurante después de echarme una ducha y notar que la sangre vuelve a mi cabeza.
El lugar elegido es el 'Village Inn', un restaurante estilo posada americana que, según mi tío, sirven una ensaladas y unos bocadillos de 'rechupete'. Elijo una ensalada de pollo que, a parte de pollo, lleva de todo. Tanto que casi no me la puedo acabar si no llega a ser con un esfuerzo extra por mi parte. Roland y mi tío también optan por una ensalada y se portan como dos machotes comiéndosela entera sin esfuerzo extra por su parte.
Me levanto de la mesa sintiendo todo el peso de la ensalada en mi estómago y nos dirigimos al coche, 'pick-up truck, perdón, para ir a tomar un café al Starbucks, el sitio oficial donde tomar café en América a un precio más que 'razonable'.
Lo bueno del Starbucks donde vamos, a parte del café, es que está dentro de una gran librería, donde mientras tomas tu bebida caliente o fría puedes leer cualquier libro que se te antoje. A ver cuando importan esta idea a España. Y no me refiero a las supuestas cafeterías-librerías que tienen cuatro libros de quinta mano a los que les faltan la mitad de la páginas amontonados de cualquier manera en una estantería roñosa...
Una vez en la sentado en la mesa con el café entre las manos, me fijo que encima de la barra donde sirven las bebidas hay un enorme mural ilustrado con los escritores más celebres de la historia. Ni corto ni perezoso me levanto, cojo mi cámara y empiezo a fotografiarlo. No pasan más de 5 minutos y un empleado del local me dice muy 'cortesmente' que no está permitido hacer fotografías dentro del local. Por suerte, ya las he hecho y no me requisan la tarjeta. Si llega a ser así, la lío... "Ni que fuera una obra de arte el mural. Si es sólo una reproducción...". Ya tenía preparada toda la argumentación...
Después de este pequeño incidente que incomoda más a mi tío y a Roland que a mi, salimos del local no sea que se repiensen lo de la tarjeta y nos dirigimos a un centro comercial cercano a hacer un par de recados. Ay, cómo echaba de menos estos 'Templos del Consumismo'. En España también los tenemos pero no son iguales. Es que incluso huelen diferente. Estos son originales y los de España son meras copias. Si es que ni copiar sabemos...
Damos una vuelta por la zona de la ropa y me embriago de marcas, tallas y colores varios. Y lo más sorprendente es que salgo sin comprar nada. Estoy hecho un campeón...
Antes de ir a casa vamos a una pequeña tienda en Blair llamada Super Food que como bien indica su nombre está dedicada a la alimentación. Ahí compramos algo de bebida y 'cap a casa falta gent', ya que los efectos del jetlag vuelven a hacer estragos en mi cuerpo.
Cenamos algo ligerito y antes de ir a la cama vemos la previa de la final de la Champions en Wembley entre el Barca y el Manchester en una cadena deportiva mexicana. Nunca había visto a Puyol subtitulado al inglés... o era al mexicano?
Mañana es el gran día...

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