Después del subidón de ayer por la tarde-noche con el Barca y su cuarta Copa de Europa, toca poner los pies en el suelo y volver a Nebraska y a su realidad. Y qué mejor realidad que ver lo que hacen sus granjeros un día festivo.Vivir en Nebraska significa cultivar la tierra y cuidar el ganado, o, lo que viene a ser lo mismo, ser granjero. La agricultura y la ganadería son las principales fuentes de ingresos de este estado del 'midwest' americano que, a pesar de la crisis que sufre el sector en el país, vive y sobrevive de lo que le da la tierra y los animales que la pisan.
La vida de un granjero en Nebraska, como en todas partes, es muy dura y no saben lo que es un día de fiesta, ya que estos días aprovechan para visitar los mercados repartidos por toda su geografía para vender su productos.
Uno de los 'Farmers Markets', o mercados de granjeros, más famosos en Nebraska es el que se celebra cada domingo en Omaha, una de las ciudades más importantes del estado. Por tanto, es visita obligada para cualquier turista que se precie, como yo.
El mercado en cuestión, por muy contradictorio que parezca, está situado en una de las zonas más modernas de Omaha, al lado de un gran complejo comercial y residencial. De entrada la visión choca un poco pero a medida que te acercas al mercado y te paseas por sus paradas compruebas que está perfectamente integrado.
En las diferentes paradas encuentras todo tipo de frutas y verduras, a cual más fresca, así como pasteles, galletas, mermeladas, pan... Todo casero y de primera calidad. Vaya que a uno le entra hambre sin tenerla...
Y para no hacer sufrir al estómago, después de haber visto todo lo visto, vamos al casco antiguo de Omaha, el llamado 'Old Market' (Mercado Viejo), donde se alzan las primeras edificaciones de piedra y ladrillo construidas por los inmigrantes europeos a finales del S.XIX. Preciosas...
Escogemos un restaurante estilo tex-mex (texano-mexicano) llamado 'Stoke's' donde un servidor para hacer honor a su cocina se zampa unos tacos de pollo con fríjoles y arroz. Delicioso...
Después de comer vamos a culturizarnos visitando una exposición sobre los premios Pulitzer de fotoperiodismo en el Durham Museum, el museo de historia de la ciudad que había sido la estación central de trenes dos siglos atrás. La muestra recorre cronológicamente desde 1942 todos los ganadores de este prestigioso premio fotográfico.
Las fotos son estremecedoras y las historias que las acompañan aún más. Es imposible mantenerse impasible delante de las instantáneas y evitar que caiga alguna que otra lágrima.
Salimos de la exposición conmocionados y para recuperarnos decidimos ir a tomar algo. Y qué mejor que un 'frapuccino', un capuchino helado, en un Starbucks de la ciudad.
Enfrente de la cafetería, ésta sin librería, se encuentra un local llamado 'Jimmy John's', que hacen unos bocadillos sanísimos y buenísimos. Ya tenemos la cena para hoy...
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